El libre pensador y la trampa del pensamiento crítico

Últimamente, escucho y leo a mucha gente defender sus argumentos con respecto a casi cualquier tema o asunto con un marco recurrente de «El pensamiento critico y el libre pensador». El mecanismo es muy sencillo y a la vez muy tramposo:

«Yo estoy libre de todo tipo de imposiciones, nadie limita mi forma de pensar y me he escapado a los esquemas mentales impuestos por el poder». La metáfora perfecta seria la píldora roja de la película «Matrix». El argumento está muy presente en una parte importante de los debates públicos y lo utilizan sobre todo influencers y pseudoperiodistas de la extrema derecha o vinculados de alguna forma con esta corriente ideológica. Es una trampa argumentativa que tiene un patrón global y que plantea al espectador de esos debates un relato que:

  • Da una imagen de autonomía personal y autenticidad contracultural.
  • Posiciona a quien utiliza el argumento en una posición de reflexión profunda (sin serla).
  • Obliga al espectador del debate a posicionarse y normalmente, este lo hará con quien aparente tener mas autonomía y haga reflexiones más elaboradas.

Pero realmente, el argumento es falaz. No plantea ningún tipo de información nueva al debate, no plantea nuevos puntos de vista ni otros enfoques.

Entonces aparece al pensamiento critico como metáfora más elaborada de este marco. Quienes utilizan esta trampa argumentativa ha desposeido de sus significado al concepto, limitándolo a una interpretación carente de limites y en un escenario de plena libertad para quien lo ejerce, cuando en realidad el pensamiento critico tiene normas y limites, métodos y procesos. El pensamiento critico tiene que ver más con la ciencia que con la libertad.

Cuando la extrema derecha utiliza esta figura metafórica también intenta deslegitimar la posición de su contrario en el debate atribuyéndole posiciones limitadas por el «pensamiento único» las imposiciones ideológicas y sesgos cognitivos. Si tienes enfrente a un falso libre pensador, da igual si tus argumentos son críticos en el más estricto sentido de la definición, da igual si has buscado fuentes, si has contrastado y/o contrapuesto informaciones o hechos. Siempre vas a estar limitado por ideologías, ciencia o formas de pensar cautivas. Si en algún momento llegas a poner contra las cuerdas al «libre pensador» este se revolverá y echará mano de su ultimo argumento para deslegitimarte: «Esta es mi (tu) opinión y mi opinión vale lo mismo que la tuya».

Mis consejos para afrontar este tipo de debates con un libre pensador.

  • Sigue con los argumentos de calidad.
  • No te calles. Esos intentos de deslegitimar tu posición solo tienen efecto si te mandan al silencio. Con tiempo el que se desgastará es el libre pensador.
  • Reenmarca. Si el libre pensador te habla de libertad, tú habla de hacer un debate de calidad que aporte a los espectadores.
  • En último termino huye del debate. No siempre tienes que ganar un debate. Es más, la mayoría de los debates que mantengas con un libre pensador, los perderás. Simplemente busca un mejor momento, escenario y contexto.

Seguiremos profundizando en este tema. Mientras, visita otra entrada que puede ser de tú interés aquí.

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Mikel Gómez

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