¿Por qué quieres ser alcalde o alcaldesa? La primera y más importante pregunta que debe responder todo candidato.

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Una campaña electoral es el momento en el que los políticos hablan sin que se les pregunte y aún así, hay preguntas que sobrevuelan una campaña electoral.

La más importante de todas, la que aparece incluso sin aparecer es, a su vez, la más sencilla, evidente y complicada de responder.

¿Por qué?

¿Por qué quieres ser alcalde de la ciudad?

Es una pregunta que puede que nadie haga y sin embargo ahí está sobrevolando la campaña y bien insertada en la mente de los electores.

Y parece una pregunta fácil de responder, pero no lo es. Muchos candidatos con carisma, equipo, estrategia y liderazgo han sucumbido en una elección por no saber responder adecuadamente a esa pregunta.

Responder con banalidades, generalidades o sin conectar con el electorado puede dar al traste con las aspiraciones electorales de cualquier candidato.

En realidad, no saber responder o responder de una forma inadecuada es el principal síntoma de que o no se tiene una estrategia comunicativa y electoral, o la que se tiene es mala.

La respuesta puede acercar al candidato a su electorado o poner kilómetros de distancia entre ellos.

Cualquier candidato que quiera responder adecuadamente a esta pregunta debería tener en cuenta los siguientes elementos.

Diferencia: si la respuesta de un candidato la puede dar cualquier otro candidato, la respuesta no es satisfactoria. En la diferencia se obtiene más atención por parte del público y además, se logra identificar mejor al candidato con los valores de la estrategia y de la marca personal.

Concreción: En estos tiempos en los que la política es rápida y efímera, no hay demasiado tiempo y espacio para extenderse y concretar, sin embargo, cada vez son más las plataformas y formatos que dan opción al candidato a concretar una buena respuesta. Deslizar algunos de los proyectos de la ciudad de su programa es fundamental para lograr esa concreción. El elector está esperando, no solo narrativas, valores y emociones, también una oferta clara y concreta.

Narrativa: La concreción en propuestas es importante, pero la forma de conectar con el elector sigue siendo primero la emoción y para ello la mejor manera es que la respuesta tenga cierta narrativa. Siempre se llega mejor al electorado con una buena historia.

Huir de frases hechas: Uno de los errores más comunes cuando hay que responder a la pregunta. Muchos políticos tienen por costumbre responder con frases hechas, muchas veces eslóganes o consignas que o solo llegan o solo conocen las militancias de los partidos. «Poner a las personas en el centro» o «La ciudad que mereces» son respuestas para arengar a los fieles e incluso para superar un momento complicado en una entrevista, pero suelen ser un mal recurso ya que no generan credibilidad ni confianza. Conviene no abusar de ellas en la respuesta.

De lo personal a lo colectivo: la respuesta siempre tiene que ser personal. Las declaraciones del tipo servicio público o del altruismo social están demasiado manidas y suelen ser ineficaces, además no suelen ser creíbles en los entornos de desafección a la clase política. La narratividad de la respuesta nos obliga a hablar desde lo personal, pero eso no quiere decir que la motivación personal se quede en eso. Es recomendable compartir y hacer partícipe al electorado de esa motivación personal y así pasar de lo personal de la narración a lo colectivo.

Estás serían algunas características de la respuesta al «porqué», pero evidentemente y dependiendo de los contextos estás características pueden cambiar y aparecer nuevas. Lo que si es seguro es que la pregunta va a aparecer. Tal vez a un candidato nunca le hagan la pregunta en una entrevista, debate o acción comunicativa, pero es la pregunta que está en la mente de los electores.

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